No todas vivimos la maternidad de la misma manera, pero para todas, la maternidad es un reto y quien diga que no, lo más probable es que no sea mamá. Es hermoso pero, es un reto diario, es más que un trabajo, no puedes decir renuncio, no puedes decir me tomo unas vacaciones y regreso en un mes, no es algo que puedas dejarlo para después, que lindo sería vivir la maternidad sin mayores altibajos, sólo con la parte bonita, sin preocuparte de la lista de cosas por hacer, del desorden de la sala , de los platos que hay que lavar por enésima vez, hacer compras, lavar ropa, cocinar, atender las necesidades de tu bebé o para las mamis que tiene otras responsabilidades fuera de casa, trabajo, reuniones, tu hijo te pide tiempo, tu esposo te pide tiempo, tu familia te pide tiempo y no importa lo que hagas pareciera que nunca es suficiente, y empiezas a sentir además de un cansancio físico, un cansancio emocional, quisieras multiplicarte y de repente así lograrías la tan anhelada perfección y no sentirte tan mal contigo misma por fallar.
