Ya estamos en semana santa o pascua, depende de como suelan llamarle, y el ambiente cambia, aunque no como en Navidad pero cambia, todos nos preparamos para aprovechar al máximo esos días feriados que no nos van nada mal, días todavía de sol, algunos se escapan de Lima, otros se quedan en casa a relajarse, pero todos buscamos que hacer y a donde ir, especialmente por los peques, pasar un tiempo en familia, a algunos los embarga un sentimiento religioso a otros no mucho, pero es una fecha especial de alguna forma, dependiendo del país y las tradiciones culturales o familiares de cada uno. Recuerdo que cuando era niña la semana santa me parecía un poco aburrida, soy sincera, y no creo ser la única de mi generación, aunque la parte buena era que no tenías que ir al colegio, pero a algunos niños se les prohibía salir a jugar, escuchar música o cualquier cosa que sonara divertido, mi mamá no nos prohibía eso, siempre fue un poco rebelde a las tradiciones, aunque creía en Dios, tampoco comíamos carne a insistencia de mi papá, sino pescado, aunque no se porqué si él nunca ha sido muy religioso, en fin, pero siempre cocinaban algo rico. Ah y no nos podemos olvidar de la programación de todos los años en la tele para estas fiestas, en una época sin cable ni internet (me siento un poco antigua jaja), no podíamos ver otra cosa que películas como Los diez mandamientos, Ben Hur, La vida de Jesús, etc y aunque las repiten todos los años confieso que me gustan, son una tradición, pero sin embargo lo que más me intrigaba de todo, a mi corta edad, era la crucifixión de Jesús, me preguntaba a mí misma, ¿porqué, si El era bueno, le hacían daño?, me impactaba mucho, me daba mucha pena, “Pobrecito” pensaba y no entendía, eran unos días un poco quietos y por momentos lúgubres también.
jueves, 2 de abril de 2015
martes, 23 de diciembre de 2014
LO QUE AMO DE LA NAVIDAD
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