miércoles, 7 de octubre de 2015

QUÉ LEGADO LE ESTOY DEJANDO A MI HIJA?




Hola, que tal? soy Francisco, el esposo de Maricarmen, esta semana mi esposita me ha permitido una vez más invadir su ciberespacio para compartirles algo que me parece importante y que como padre me preocupa y creo que a otros padres también. Esto es, el “legado” que le estamos dejando a nuestros hijos. Cuando piensas en la palabra “legado” que es lo primero que te viene a la mente?, el diccionario de la lengua española lo define así: “Aquello que se deja o transmite a los sucesores, sea cosa material o inmaterial.” Entonces, cuando piensas en esta palabra, ¿qué es lo primero que te viene a la mente en relación a tus hijos? Será tal vez que tu legado es darles una carrera, tal vez sea una herencia o alguna posesión de valor, tal vez sea un negocio o algo similar. Definitivamente son cosas importantes pero ¿será todo lo que ellos necesiten al llegar a la adultez? ¿Será el mejor legado que les podemos dejar? Hay un principio universal que se da en todos los ámbitos de la vida y es este “Todo lo que siembras eso también cosecharás”. Si siembras una semilla de frejol, es obvio que no vas a cosechar mandarinas y si siembras una semilla de mandarina, es obvio que no vas a cosechar zapallos. Es aquí donde nace mi preocupación como padre de una hermosa niña que aún se está formando,y que ve en mí un ejemplo a seguir, que necesita ser guiada y que inevitablemente imita muchas cosas que ve (sean buenas o malas) de mí, de mi esposa y del mundo alrededor. 

jueves, 2 de julio de 2015

NADA TE PREPARA PARA SER PAPÁ


En todos mis posts siempre les he compartido sobre esta hermosa y caótica vida de padres desde mi punto de vista como mamá, mis vivencias, mis alegrías, mis emociones y mis luchas pero en este camino no estoy sola, está mi otra mitad, mi esposo, el papá de mi hija, quien vive y siente al igual que yo el reto de la paternidad con sus subidas y bajadas. Él también tiene mucho que decir y compartir con otros padres lo que ha experimentado en estos 4 años y que si se lo hubieran contado antes, no se lo hubiera creído, porque nada te prepara para ser papá, no existe una fórmula mágica, lo descubres en el camino. Te invito a leer lo que ha sido hasta el día de hoy su experiencia como papá:

jueves, 18 de junio de 2015

GRACIAS POR SER EL PAPÁ QUE ERES


Lo admito, sé que no escribo mucho en el blog acerca de ti, y es porque me enfoco más en mi experiencia de madre, en lo desafiante, lo lindo, lo agobiante y lo gratificante de mi rol, pero ¿y tú? ¿qué hay de ti papá?... Reconozco que sin tu apoyo, tener un blog no podría ser posible y aunque te he mencionado en ocasiones, confieso que a veces no te doy el crédito que te mereces, pienso que este es el momento perfecto para hacerlo, aunque no debería ser el único. Sin embargo, allí estás tú, a la sombra y sin alharacas, asumiendo el papel que la vida te dio, ser papá, el papá de Ana Paula, como un valiente guerrero que vela por su bien más preciado, su familia, no porque nadie te lo imponga, sino porque brota de ti. En estos cinco años que llevamos de ser padres ha sido todo un viaje, hemos pasado de todo, tan inexpertos, tan asustados pero motivados por ese ser hermoso que te llama “papi” y a la que tú le llamas “mi caramelito”. Ella te desafía, pero a la vez te inspira y aunque de repente tú no lo notes, yo sí, tener una hija te ha vuelto más sensible, más paciente y siento que hasta me comprendes mejor.

miércoles, 18 de febrero de 2015

¿MI HIJ@ SABE QUE L@ AMO?


Que tus hijos te digan: Mami te quiero mucho, esas son las palabras más bellas para los oídos de una madre, nos derretimos con cada expresión de amor de nuestros hijos, besitos de buenas noches, abrazos, tarjetas y dibujos hechos por ellos mismos que guardamos religiosamente en algún lado y esa constante necesidad de tenernos cerca, de sentirse amados por nosotros, expresado por medio del llanto cuando son bebés, o llamándonos para jugar con ellos ya de más grandes o cuando buscan nuestra aprobación frente a cada cosa nueva que logran hacer o aprender. Desde que soy madre nunca me he sentido tan importante en la vida de alguien como en la de mi hija, de una forma que hasta me asusta, ¿Podré hacerlo bien?, ¿Cómo podré transmitirle amor? ¿Cómo haré para que se sepa amada y especial? Parece algo sencillo, o ¿yo lo pienso demasiado?, no lo sé, después de todo, el amor de una madre por sus hijos, se supone, debe ser algo natural, que fluya, y claro que amamos a nuestros hijos, pero... habrán momentos en que no nos sentiremos muy amorosas, ¿verdad? que mamá o papá no ha tenido esos momentos, por muchas razones propias de la vida de padres y por la rutina y entonces, asumimos que ellos lo entienden, que ellos saben que los amamos, si todo lo que hacemos es por ellos.

martes, 13 de enero de 2015

PONTE EN LOS ZAPATOS DE TU HIJ@


El otro día estaba con mi hija haciendo compras en el mercadito del barrio y pude observar a una mamá con su pequeño de unos 2 años, el cual lloraba evidentemente fastidiado, la mamá se disponía a sentarse a comer un plato de cebiche en un puesto y su bebé la jalaba, lo que motivó a que la mujer con enojo le dijera “pórtate bien”; bajo el calor sofocante del mediodía el niño estaba visiblemente cansado y con calor. Viendo las cosas desde afuera es fácil juzgar a la mamá, después de todo no era justo para el niño, y claro que no era justo, pensaba, cuando en eso como si de una vocecita interna se tratara, me dice: ¿y tú?... ¿yo? nunca hice algo así, alegué y un recuerdo se asomó en mi memoria, un evento que sucedió hace un tiempo; estaba sirviendo el almuerzo a mi hija y accidentalmente ella deja caer todo el vaso de refresco al piso, acto seguido yo reacciono muy enojada y le grito, y pude recordar claramente la vocecita llorosa de mi hija en ese entonces de 3 años diciéndome en su media lengua: mamá ¿peo poque te moletas?..., recuerdo también haberme sentido muy mal, pues ella tenía razón, o ¿es que a mi nunca se me cayó un vaso de refresco?. Aunque no es la misma situación que la de la mamá y su niño, si tienen algo en común, que fui injusta, no me puse en los zapatos de mi hija.

martes, 2 de diciembre de 2014

Y FUERON FELICES PARA SIEMPRE...HASTA QUE...



Y fueron felices para siempre... hasta que...Las parejas empiezan su vida matrimonial llena de ilusiones y sueños idílicos, bueno ¿quién no? estás enamorado, te sientes en las nubes, todo es perfecto, él es perfecto, ella es perfecta, tendremos el matrimonio más perfecto, con hijos perfectos y todo será felicidad, hasta pensamos que las discusiones y peleas son cosas de otras parejas y no de nosotros; es difícil ser realista al principio hasta que te sumerges en la vida de pareja llena de cosas bellas que empiezan a ser opacadas por otras propias del matrimonio, de la convivencia, salen a relucir las imperfecciones del otro, rasgos de carácter que antes nos parecían cosas pequeñas se vuelven molestas pero manejables dentro de todo, porque es un aprendizaje y con amor todo se puede. Entonces llegan los hijos, la ilusión mas bella que puede experimentar un matrimonio, todo es perfecto nuevamente, y claro que los hijos son el tesoro mas grande que tenemos, sin embargo no todo es color de rosa, con un bebe que demanda cuidados y atenciones, un mamá cansada con cambios hormonales, un papá cansado del trabajo que trata de ayudar a su esposa, la casa de cabeza, mayores gastos, poco tiempo para los dos y las malas noches empiezan a hacer mella en la relación, el nivel de estrés aumenta, así como los reproches y las criticas hasta por pequeñas cosas. Es difícil pasar de ser pareja a ser padres, es una transición complicada pero muy aleccionadora si decidimos trabajar como equipo, esto puede debilitar o fortalecer la relación dependiendo de las decisiones y actitudes que decidamos tomar en adelante, pues la verdad es que las cosas nunca van a volver a ser como cuando eran sólo los dos, pero pueden llegar a ser aún mejores.

sábado, 14 de junio de 2014

PAPÁ: EL PRIMER HOMBRE EN LA VIDA DE UNA NIÑA


"Papi queye juga pelota po favoooo?" y claro que va a jugar, aunque tenga mucho trabajo por terminar, aunque eso signifique quedarse hasta las 3 de la madrugada, él llega y a ella le brillan los ojos. Me encanta verlos en sus juegos, bailes o “peleas” con la almohada de Hello Kitty. Es mi esposo y padre de mi hija; aunque no siempre puede quedarse claro, pero me encanta verlos en sus momentos padre e hija y me doy cuenta que esto es algo que sólo él puede darle, es que yo soy la mamá, pero él, él es el PAPÁ, y su identidad y autoestima está íntimamente ligada a cómo él la ve y la trata, en esa relación única y especial que tienen.

Cuando ella quiere que la peinen de una forma o le pongan su ropita favorita (digamos Peppa o Hello Kitty) inmediatamente busca su aprobación, ella se para en la escalera y no baja hasta que él la vea y le diga lo bonita que se ve, nadie se lo enseñó, es natural, y si aprendió algo nuevo, hizo algún dibujo especial o ayudó a mamá él tiene que verlo y felicitarla, por supuesto, con palmas y abrazos incluido.

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