Un viernes, hace como dos semanas, fuimos a recoger a Ana Paula del nido y ella salió casi llorando, tocándose la oreja de dolor, nosotros preocupados le preguntamos ¿qué había pasado? y ¿porqué le dolía? a lo que no nos daba respuesta, sólo sollozaba, le consulté a su maestra y no me dió razón refiriéndome que en clase no había dado señal de ninguna molestia…Ok, respira Maricarmen -dije para mi misma- no se ha dado cuenta, averigüemos primero que pasó.