
Hola, que tal? soy Francisco, el esposo de Maricarmen, esta semana mi esposita me ha permitido una vez más invadir su ciberespacio para compartirles algo que me parece importante y que como padre me preocupa y creo que a otros padres también. Esto es, el “legado” que le estamos dejando a nuestros hijos. Cuando piensas en la palabra “legado” que es lo primero que te viene a la mente?, el diccionario de la lengua española lo define así: “Aquello que se deja o transmite a los sucesores, sea cosa material o inmaterial.” Entonces, cuando piensas en esta palabra, ¿qué es lo primero que te viene a la mente en relación a tus hijos? Será tal vez que tu legado es darles una carrera, tal vez sea una herencia o alguna posesión de valor, tal vez sea un negocio o algo similar. Definitivamente son cosas importantes pero ¿será todo lo que ellos necesiten al llegar a la adultez? ¿Será el mejor legado que les podemos dejar? Hay un principio universal que se da en todos los ámbitos de la vida y es este “Todo lo que siembras eso también cosecharás”. Si siembras una semilla de frejol, es obvio que no vas a cosechar mandarinas y si siembras una semilla de mandarina, es obvio que no vas a cosechar zapallos. Es aquí donde nace mi preocupación como padre de una hermosa niña que aún se está formando,y que ve en mí un ejemplo a seguir, que necesita ser guiada y que inevitablemente imita muchas cosas que ve (sean buenas o malas) de mí, de mi esposa y del mundo alrededor.