Esta historia de terror, por así decirlo, no es ficticia, nos pasó con nuestra hija y la idea es que esta experiencia ayude a otros padres para que no les pase lo que a nosotros. No me malentiendan con lo de “terror”, no quiero asustar a nadie, ni tampoco quiero decir que lo mismo les pase a ustedes, de repente exagero un poco con el término, pero lo que aquí les voy a contar fue una de las peores cosas que he pasado con Ana Paula y no se lo deseo a nadie y si hubiera sabido lo que ahora sé, antes de empezar el proceso, de repente todo hubiera sido menos traumático, especialmente para ella. Esto nos sucedió el año pasado que decidimos por fin quitarle el pañal a mi hija, aprovechando la época de verano; nos demoramos un poco en hacerlo porque el año anterior a ese no funcionó, y aunque ella ya tenía 2 años, me pareció que todavía no estaba preparada, ya que luego de algunos días no lograba ningún avance y lo único que conseguía eran charcos de pipí por todo la casa, así que lo postergamos, yo que no soy mucho de dejarme llevar por la presión o las comparaciones con otros niños, no me hice problema, en ese aspecto siempre he pensado lo mismo: que mi hija se desarrolle a su tiempo y si hay algo que no lo hace ahora, en su momento lo hará y hasta el día de hoy siempre ha sido así.
