Quién no ha tenido un mal día?, pues las mamis también los tenemos. No todos los días son iguales para una mamá, independientemente del número de hijos que tengan y si trabajan fuera de casa o no, hay días buenos donde la casa quedó limpia, los hijos comieron todo y duermen tranquilos, sanos y puedes sentarte a tomar un café y charlar con el esposo (ese es un buen día para mamá) pero también tenemos días malos. Todas las mamis pasamos por esos días que se nos van de las manos, con situaciones que salen de nuestro control, tanto si los niños se enferman y la impotencia de no poder hacer más, la carga de trabajo y la falta de tiempo, los proyectos personales en espera, la difícil situación económica, la rutina, el juicio y la crítica de alguien, problemas de una u otra índole, y qué pasa entonces? me estreso, me frustro, me preocupo y por consiguiente me irrito e inevitablemente las primeras víctimas de mi estado de ánimo serán las personas que más amo, mi familia.
