A casi todas nos pasa!, nos convertimos en mamás por primera vez, “primerizas,” y entramos en un mundo desconocido para nosotras, nos sumergimos en esta aventura con ilusión y con dudas, felices y llenas de miedos, porque ninguna nace sabiendo ni tiene la fórmula perfecta para este oficio de ser madre, porque por más información, consejos y opiniones que recibamos, no sabemos más de lo que vamos aprendiendo en el camino, y eso quiere decir, que en ocasiones meteremos la pata, en especial en el primer año, porque ninguna mamá es perfecta. Estas novatadas de mamá primeriza yo las he cometido, algunas han quedado como anécdotas, otras como lecciones y doy gracias a Dios que ninguna ha llegado a mayores pero en el momento te asustan y mucho! Les comparto estas 5 novatadas de mi primer año como mamá, con la moraleja aprendida en cada una de ellas y ojalá les sea de ayuda para que puedan evitarlas, o por qué no? para que ustedes también compartan sus propias metidas de pata con sus bebés y no sentirme sola en estos UPS! maternales, que de hecho NO volveré a cometer si tengo otro bebé (aunque de seguro cometeré otros):
jueves, 4 de junio de 2015
miércoles, 15 de abril de 2015
SHHH...NO SE LO DIGAS A NADIE
Hace unos días conocí a una mami en el parque, los que me conocen saben que no soy muy buena para empezar conversaciones, en realidad fue ella la que la inició y ese pequeño momento resultó ser una de las conversaciones más honestas y empáticas que he tenido con una mamá en mucho tiempo, lo resaltante del caso fue su honestidad, no fue una de esas conversaciones acerca de cómo se debe criar un hijo o de lo superdotado que es el suyo, o de lo buena y abnegada que es ella, fue más como: “sabes, no es fácil”, “meto la pata” y “no pensé que fuera tanto trabajo”, y otras cosas más que algunas madres no confesarían, que no se las dirían a nadie y menos a una extraña, pero podía entenderla, ella es una mamá que trabaja, yo me quedo en casa, pero teníamos algo en común, éramos dos mamás imperfectas y lo admitíamos, ninguna de las dos se sintió mejor madre que la otra, fue casi liberador podría decir. Y pensé en lo genial que es esto, cuánto necesitamos de estos momentos de catarsis y empatía entre mamás, es difícil para una perfeccionista como yo admitir que no la hago, que fallo y que no soy una superwoman y he llegado al punto en que no temo reconocerlo, lo admito.
sábado, 12 de julio de 2014
MAMÁ, NO ERES PERFECTA Y ESO ESTA BIEN
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