miércoles, 11 de marzo de 2015

LAS DOS CARAS DE LA MATERNIDAD



No todas vivimos la maternidad de la misma manera, pero para todas, la maternidad es un reto y quien diga que no, lo más probable es que no sea mamá. Es hermoso pero, es un reto diario, es más que un trabajo, no puedes decir renuncio, no puedes decir me tomo unas vacaciones y regreso en un mes, no es algo que puedas dejarlo para después, que lindo sería vivir la maternidad sin mayores altibajos, sólo con la parte bonita, sin preocuparte de la lista de cosas por hacer, del desorden de la sala , de los platos que hay que lavar por enésima vez, hacer compras, lavar ropa, cocinar, atender las necesidades de tu bebé o para las mamis que tiene otras responsabilidades fuera de casa, trabajo, reuniones, tu hijo te pide tiempo, tu esposo te pide tiempo, tu familia te pide tiempo y no importa lo que hagas pareciera que nunca es suficiente, y empiezas a sentir además de un cansancio físico, un cansancio emocional, quisieras multiplicarte y de repente así lograrías la tan anhelada perfección y no sentirte tan mal contigo misma por fallar.

jueves, 5 de marzo de 2015

TODAVÍA NO ESTAMOS COMPLETOS



Antes de tener a Ana Paula, Francisco y yo ya lo habíamos conversado bien, queríamos tener dos hijos seguidos, para que crezcan y jueguen juntos y porque era nuestro deseo, era la forma en que nos veíamos como familia, nunca pensamos en tener sólo uno, lo teníamos todo planeado, pero a veces las cosas no salen como uno las planea. No podemos controlar todo por más que lo intentemos, esa fue nuestra primera lección como padres y nos dimos cuenta que esta tarea de ser padres requería más de nosotros de lo que pensábamos. Por las dificultades que tuvimos que enfrentar con mi hija debido a su nacimiento prematuro, dificultades económicas, de salud y otros, tuvimos que postergar tener otro bebé, luego ya con el tiempo y por lo demandante que es tener que atender a un hijo pequeño, no me veía a mi misma con otro y sin ayuda de nadie, pues aunque mi esposo me da siempre una mano, él trabaja. Las constantes crisis alérgicas de Ana Paula y los apuros económicos, por un momento, nos llevaron incluso a pensar en no tener más hijos, en especial a mi esposo. 

jueves, 26 de febrero de 2015

DEJAR EL PAÑAL: UNA HISTORIA DE TERROR



Esta historia de terror, por así decirlo, no es ficticia, nos pasó con nuestra hija y la idea es que esta experiencia ayude a otros padres para que no les pase lo que a nosotros. No me malentiendan con lo de “terror”, no quiero asustar a nadie, ni tampoco quiero decir que lo mismo les pase a ustedes, de repente exagero un poco con el término, pero lo que aquí les voy a contar fue una de las peores cosas que he pasado con Ana Paula y no se lo deseo a nadie y si hubiera sabido lo que ahora sé, antes de empezar el proceso, de repente todo hubiera sido menos traumático, especialmente para ella. Esto nos sucedió el año pasado que decidimos por fin quitarle el pañal a mi hija, aprovechando la época de verano; nos demoramos un poco en hacerlo porque el año anterior a ese no funcionó, y aunque ella ya tenía 2 años, me pareció que todavía no estaba preparada, ya que luego de algunos días no lograba ningún avance y lo único que conseguía eran charcos de pipí por todo la casa, así que lo postergamos, yo que no soy mucho de dejarme llevar por la presión o las comparaciones con otros niños, no me hice problema, en ese aspecto siempre he pensado lo mismo: que mi hija se desarrolle a su tiempo y si hay algo que no lo hace ahora, en su momento lo hará y hasta el día de hoy siempre ha sido así.

miércoles, 18 de febrero de 2015

¿MI HIJ@ SABE QUE L@ AMO?


Que tus hijos te digan: Mami te quiero mucho, esas son las palabras más bellas para los oídos de una madre, nos derretimos con cada expresión de amor de nuestros hijos, besitos de buenas noches, abrazos, tarjetas y dibujos hechos por ellos mismos que guardamos religiosamente en algún lado y esa constante necesidad de tenernos cerca, de sentirse amados por nosotros, expresado por medio del llanto cuando son bebés, o llamándonos para jugar con ellos ya de más grandes o cuando buscan nuestra aprobación frente a cada cosa nueva que logran hacer o aprender. Desde que soy madre nunca me he sentido tan importante en la vida de alguien como en la de mi hija, de una forma que hasta me asusta, ¿Podré hacerlo bien?, ¿Cómo podré transmitirle amor? ¿Cómo haré para que se sepa amada y especial? Parece algo sencillo, o ¿yo lo pienso demasiado?, no lo sé, después de todo, el amor de una madre por sus hijos, se supone, debe ser algo natural, que fluya, y claro que amamos a nuestros hijos, pero... habrán momentos en que no nos sentiremos muy amorosas, ¿verdad? que mamá o papá no ha tenido esos momentos, por muchas razones propias de la vida de padres y por la rutina y entonces, asumimos que ellos lo entienden, que ellos saben que los amamos, si todo lo que hacemos es por ellos.

martes, 10 de febrero de 2015

MÁS QUE UNA PRINCESITA


Tengo una preciosa hija a la cual a veces le digo “mi princesita”, la princesa de mi castillo, tengo otros apelativos cariñosos que uso con ella, pero este en particular me parece de lo más tierno y femenino, sin embargo tiene una especie de estigma y se que muchas feministas alzarían su voz por considerarlo sexista tal vez, no es mi intención y aunque se le digo de cariño, a mi hija no la afecta ni la coacciona, ni es lo que busco, simplemente no tiene la inclinación, ella prefiere ser una pirata y buscar tesoros, o ser una superhéroe, o construir torres con bloques y legos, o jugar a la doctora y de vez en cuando a la cocinita de tanto ver Junior Master Chef. Ella es femenina, es algo innato en las niñas, pero también es muchas cosas más y eso es algo que quiero que lo sepa bien. Ella tiene 4 años y está descubriendo el mundo y así misma y es mi misión como madre acompañarla e impulsarla en ese proceso, sin encasillarla, libre de estereotipos y de desventajas por ser mujer y eso empieza por casa, en la infancia. Tanto el machismo y el feminismo son el resultado de la crianza inculcada en los hogares de los que hoy son adultos, donde se hacen diferencias injustas entre hijos e hijas, esto se refleja en toda la sociedad, sociedad en la que estamos criando a nuestros hijos.

miércoles, 4 de febrero de 2015

DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA


Antes de ser padres a mi esposo y a mi siempre nos decían que un hijo te cambia la vida, cosas como: todo será diferente, aprovechen ahora, duerman todo lo que puedan porque después.., etc, y nosotros inocentes e ilusos pensábamos que estaban exagerando, que si seguíamos ciertas reglas o técnicas milagrosas de crianza la hacíamos linda. Yo siempre anhelé ser madre, eso era algo que daba por hecho, incluso antes de casarme me imaginaba a mi misma en un futuro cómo sería de mamá, lo que haría y lo que no haría, la forma de educar a mis hijos y los “errores” que no cometería, o las que cosas que yo no permitiría, oh sí, lo tenía todo fríamente calculado, amor y disciplina balanceados a la perfección, toda una experta, sabía que sería difícil pero la verdad es que no tenía ni idea. La maternidad te lleva al límite desde el primer día, desde las nauseas, hasta el dolor de dar a luz, sabías que dolía pero no sabías qué tanto, nunca volverás a dormir como antes, ni a hacer nada como antes, aprendes en el camino y muchas cosas que decías que no harías, pues las terminas haciendo y nunca entiendes más a tu mamá hasta el día en que te conviertes en mamá; desde el día en que tomas a tu bebé en tus brazos, a esa preciosa vida que amarás intensamente pero que te volverá loca por momentos; y entonces empiezas a ver cada situación que se presenta con otros ojos, esta vez a través de los lentes de una madre.

miércoles, 28 de enero de 2015

POR MI CULPA, POR MI GRAN CULPA


Soy culpable, soy culpable de sentirme culpable, hago un mea culpa, sin embargo no siento culpa de este sentimiento de culpa, no, no me enrede con mis palabras y es que este tema ha estado dando vueltas en mi cabeza y yo siempre, la introspectiva, quiero entender de que se trata todo esto. Me doy cuenta que en ocasiones lo he sentido, lo sentí cuando ya no tenía leche y empecé a darle fórmula a mi hija, cuando perdí la paciencia con sus rabietas o cuando no tengo ganas o tiempo para jugar con ella, etc, ya saben; sentir que no cubres las expectativas de una buena madre, ese sentimiento de incapacidad, de haber fallado, no importa si eres mamá trabajadora o que se queda en casa, lo sentirás, tarde o temprano pero ¿sabes qué? es normal. Esta vendrá de afuera o de uno mismo y te sentará en el banquillo de los acusados, pero en nuestra defensa ¿qué puedo decir? la culpa no es tan mala saben, esta es un indicativo de algo, que tus hijos te importan , que los amas tanto que quieres lo mejor para ellos y tú quieres ser eso, la mejor y allí es donde la realidad nos tira al piso, porque te das cuenta que eso es imposible, no somos perfectas y entonces, la culpa aparece producto de la frustración, porque no somos como quisiéramos o como deberíamos o como dicen que tenemos que ser.

miércoles, 21 de enero de 2015

MAMÁ EN MODO ZOMBIE


Tengo mis días, días buenos, muy productivos en los que me siento con full energía pero, nosé ustedes, desde que soy mamá también tengo mis días en los que simplemente no me dan ganas de hacer nadaaa, en el sentido exacto de la palabra NADA; quedarme en cama y dormir más, no cocinar, ni limpiar, ni siquiera jugar con mi hija, sin cosas que hacer, en verdad, son días en los que sólo quisiera que me traigan el desayuno a la cama, pedir delivery, dormir, no mover ni un dedo, pero no puedooo, simplemente tengo que hacerlo, soy MAMÁ, amo a mi hija, pero eso no impide que lleguen esos días en los que me convertiré en una mamá en modo zombi, a lo “walking dead”, (bueno no tan creepy) y sin lo apocalíptico y no se preocupen que no dura mucho, es reversible. Me empecé a dar cuenta que estaba en modo zombie no hace mucho, pero pensándolo bien esto ya venía de tiempo atrás, y no me había dado cuenta hasta que mi esposo me lo hizo notar, me hizo reír y es que es verdad, bueno a veces las cosas que nos trae la maternidad y que nos superan hay que tomarlas con humor, no esta mal reírse de uno mismo de vez en cuando, hasta es bueno para nuestra salud mental, porque no me van a negar que a veces nos ponemos medias locas, medias zombies... 

martes, 13 de enero de 2015

PONTE EN LOS ZAPATOS DE TU HIJ@


El otro día estaba con mi hija haciendo compras en el mercadito del barrio y pude observar a una mamá con su pequeño de unos 2 años, el cual lloraba evidentemente fastidiado, la mamá se disponía a sentarse a comer un plato de cebiche en un puesto y su bebé la jalaba, lo que motivó a que la mujer con enojo le dijera “pórtate bien”; bajo el calor sofocante del mediodía el niño estaba visiblemente cansado y con calor. Viendo las cosas desde afuera es fácil juzgar a la mamá, después de todo no era justo para el niño, y claro que no era justo, pensaba, cuando en eso como si de una vocecita interna se tratara, me dice: ¿y tú?... ¿yo? nunca hice algo así, alegué y un recuerdo se asomó en mi memoria, un evento que sucedió hace un tiempo; estaba sirviendo el almuerzo a mi hija y accidentalmente ella deja caer todo el vaso de refresco al piso, acto seguido yo reacciono muy enojada y le grito, y pude recordar claramente la vocecita llorosa de mi hija en ese entonces de 3 años diciéndome en su media lengua: mamá ¿peo poque te moletas?..., recuerdo también haberme sentido muy mal, pues ella tenía razón, o ¿es que a mi nunca se me cayó un vaso de refresco?. Aunque no es la misma situación que la de la mamá y su niño, si tienen algo en común, que fui injusta, no me puse en los zapatos de mi hija.

martes, 6 de enero de 2015

ESE BRILLO EN TUS OJITOS



Ese brillo en tus ojitos, ese brillito que tienen los niños, llenos de vida, llenos de inocencia,
ese brillo en tus ojitos llenos de ganas de vivir, de asombro y curiosidad, de energía, de amor, ese brillo de alegría y entusiasmo, de confianza en los demás, que no conocen la maldad de este mundo, esa mirada tierna, que sabe lo que es ser amada y que no ha conocido la injusticia y el dolor del alma, que no entiende de discriminaciones, envidias, ni rencores.

Ese brillo en tus ojitos, que ilumina mis días y mis noches, y a través de esos ojitos puedo ver tu corazón de niña, inocente, cándida, transparente y tu mirada me transmite paz, dándole sentido al sinsentido, fuerzas que me impulsan a seguir, recordándome que la vida es maravillosa y que soy muy amada.

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